lunes, 1 de noviembre de 2010

Reseña de "Necrópolis" de Carlos Sisí (Dolmen Ed.)


Nos han entregado libros. ¡Por fin!...
Llevábamos casi un mes sin tener noticias del exterior. El área de aislamiento está más vacía que nunca pero hace unos días llegó un grupo.
Una unidad militar llegó acompañando a 9 personas que venían de España, concretamente de Málaga. Me alegré de ver llegar gente aunque sabía lo que eso suponía. Entre ellos había dos niños. La niña me ha mirado fijamente en cuanto ha reparado en mi presencia por uno de los lúgubres pasillos. Enseguida me han quitado de en medio y obligado a regresar a mi pequeña habitación. Pero yo veía como esa chiquilla no apartaba la vista mientras me alejaba y negaba con la cabeza intentando zafarse de la mano de uno de los militares.
Eso me hizo recordar una historia que leí en un libro llamado Necrópolis antes de que esta puta pandemia nos afectara. Se publicó en el 2010.
Cosas como las que circulan por ahí afuera, eran descritas en ese libro de forma magistral. Como si el autor las estuviese viviendo antes de que todo esto sucediera.
En ella experimentaba el ambiente apocalíptico y asfixiante cuando un peligro como ese deambulaba por las desoladas calles. Seres que anteriormente fueron personas como nosotros se movían de forma errática sin descansar un sólo momento. Que se alertaban y excitaban con el sonido que los volvían frenéticos y perseguían a cualquier persona viva que se cruzara en su camino. Que eran capaces de hacernos enloquecer con sus alaridos. Eran ...Los caminantes.
Lo peor de una pandemia como la que se describe y como la que yo he podido vivir hasta que llegué hasta el área de aislamiento, es que esos seres no descansan, no duermen. Permanecen de pie en las esquinas de las habitaciones a oscuras o en medio de las calles orientando su asquerosa cabeza hacia la nada o simplemente se "desactivan" para tomar fuerzas.
Ellos pueden esperar una eternidad a que nosotros tengamos la necesidad de salir de donde nos encontramos escondidos por el terror, porque desgraciadamente tenemos que ir a buscar comida y agua para sobrevivir. Y entonces es cuando sucumbimos a ese factor terror que sin ellos proponérselo, producen el efecto mortal en nosotros.
Otra de las cosas que se pueden ver en Necrópolis es que lo peor o lo mejor de cada uno de nosotros, sobrevive como ese "Necrosum". No hace falta estar infectado para ver que algo parecido a ese virus hace mella entre los supervivientes.
En algunas personas se manifiesta en forma de poder y de un ego absurdo que intenta acabar con la humanidad. Como el grupo de cazadores que se alimenta de la adrenalina que le supone superar retos entre esos zombis, matando si es preciso a cualquier persona que no esté infectada. Ser el ganador es un premio.
Otros se alimentan de la locura que su anterior vida ya les había proporcionado pero que aumenta de forma desmesurada cuando la soledad le atrapa. Como el viejo andrajoso que se empeña en seguir hablando con un zombi que mantiene atado. Se parece a Gollum, hablándose y contestándose como si fuera dos personas; y que cualquier cosa que se mueva puede llegar a ser su alimento. ¡Lo que hace la locura y el hambre...!
Otros, como la treintena de supervivientes de Carranque, albergan la posibilidad de que el ser humano vuelva a ser lo que fue, e incluso algunos han conseguido en una tragedia como esta lo que antes no tenían. Estos últimos son los que peor lo pasarán. Porque al contrario de todos los grupos anteriores, incluidos los zombis, ellos aún sienten respeto por la raza humana y se "alimentan" de la seguridad de tener a alguien cerca, de la esperanza, del calor de una conversación o de una muestra de sentimiento.
En esta historia veremos los puntos de vista de lo que siente cada persona. Incluso las reacciones que asaltarían nuestras propias cabezas cuando observamos algo. Es increíble la de veces que pensé mientras leía: "este está como una puta cabra" o "¡corre, coño, corre, COOOOOORRE!". Y a continuación lo veía escrito en el papel.
Hay varias historias que terminan por confluir y que se alternan en cada capítulo.
─La historia de Alba y Gabriel; dos hermanos de 8 y 12 años. Dos niños que evolucionan de forma positiva ante tanto horror y tanta adversidad. Lo que son capaces de hacer y aportar a los adultos con sus pequeñas cabecitas.
─El cómo un arma de fuego se puede convertir en un verdadero error si la sostienen las manos equivocadas.
─El cómo algunos se sienten seguros sin salir de un agujero por terror aunque eso suponga su muerte segura.
─El cómo el mejor amigo del hombre, representado como un mastín fiel llamado Gulich , es capaz de apreciar sentimientos y demostrar la lealtad que muchos de los personajes del libro no tienen en la situación extrema en la que viven. ¡Cómo expresa el autor lo que puede sentir el perro!¡Cuánto sufrí leyendo ciertas páginas, por dios!
─Cómo alguien escudado tras una sotana e inmunidad ante el virus cree ver en la pandemia una misión divina que redimirá a los de almas impías cuando se conviertan en zombis. Aunque para eso no hay que esperar a una pandemia. Ya algunos sectores piensan que cierta enfermedad llamada VIH es un castigo divino. Lo que hay que oir...
En cada página que leía, si me asaltaba una duda, el autor me lo aclaraba como si pudiese ver en mi cabeza. Te puedes plantear muchas interrogaciones cuando lees un libro: el por qué, el cómo... Aquí me las han aclarado todas y antes de llegar a la pandemia actual que estamos sufriendo fuera de este área de aislamiento. ¿Tendrá ese Carlos Sisí algo de lo de "la tarta de coco"? Ojalá me hubiese acordado antes de este libro y haber llevado a la práctica ciertas cosas.
¿Cómo se puede extender algo tan rápidamente? ¿Quién nos protege ante una situación así? ¿Por qué todo deja de funcionar? ¿Por qué se cortan las conexiones cuando una noticia nos puede dar el aliento que necesitamos? Ahora ya lo sé. Y aquella niña con su chándal con el gatito bordado, pudo verlo en mi cara. A veces es mejor que cierta gente no sepa dónde te encuentras. Es verdad que el ser humano siempre ha sido y será un ser social y que busca alternativas para abrirse camino, pero a veces, lo peor, no son los torpes caminantes insaciables que veremos vagar en busca de un vivo, sino los de nuestra propia especie que arrasan de manera consciente. A esos no les vemos realmente su verdadero aspecto hasta que es demasiado tarde. Y creedme, son más horribles que esos estúpidos zombis.


UBICACIÓN: AREA DE AISLAMIENTO
Como siempre, a esta hora del día me encuentro sentada en el suelo con mi espalda apoyada en una de las frías paredes. Una figura espigada, de manos huesudas, tez mortecina y sonrisa sibilina se sienta junto a mí. Parece que no camina; es como si se deslizara como un ente sobre el pavimento. Lleva una sucia sotana con un tosco crucifijo de madera y habla solo. Los enfermeros se acercan a tomar muestras de su escuálida mano. -Es hora de la toma de muestras, padre Isidro-

PADRE ISIDRO: "Dormid ratas, el padre Isidro no duerme, no se cansa, no come... El padre Isidro puede esperar para siempre. Y cuando salgáis de vuestro agujero... el padre Isidro os dará caza" (extracto del libro)
INFECTADA-X: ¡Lo que me faltaba! Este está como una puta cabra y encima se sienta a meditar a mi lado.
PADRE ISIDRO: "En el barranco del lobo hay una fuente que mana sangre de los españoles.
Ay pobrecitas madres, cuanto llorarán al ver a sus hijos que a la muerte van..." (extracto del libro)
INFECTADA-X: ¡Joder, con el puto viejo! ¡Se puede callar!
PADRE ISIDRO: Las ratas como tú caerán...
Oigo 7 disparos cuyas detonaciones no han conseguido amortiguar los paneles insonorizados de la última sala de reconocimiento. De los nueve que entraron ¿se habrán cargado a 7? Y a mi ¿por qué me mantienen aquí sin estar infectada?
Entonces me acuerdo del diario de aquel capitán del Clipper Breeze que incluso navegó cerca del Puerto de La Luz en Gran Canaria. Mi puerto, mi querido puerto...
Lo que escribió en aquella hoja el día 7 de diciembre... Ellos tendrían que haberlo leido.


INFECTADA-X

6 comentarios:

  1. ¡Sabía que sería Pandemia!

    Lo quiero.Lo quiero.Lo quiero.Lo quiero.Lo quiero.Lo quiero.

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  2. Ohhhh, que pedazo reseña, no te imaginas como te echaba de meeeeenooooos;D

    La historia me tiene muerta de ganas por hacerme con ella, además, me encanta este final cuando hablas desde el area de aislamiento... no sabes como se me pusieron los pelos como escarcha con la frase del cura de la narices...
    "Dormid ratas, el padre Isidro no duerme, no se cansa, no come... El padre Isidro puede esperar para siempre. Y cuando salgáis de vuestro agujero... el padre Isidro os dará caza"

    Uuuu, aun no se me pasa el yuyu...

    jaja, kisses mi Infectada

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  3. me encanto la reseña, me lo apunto para las navidades, besos

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  4. El libro ya le llamó la atención cuando hablaste con el autor en el blog. Pero joe, leo tu reseña y LO FLIPO! Hace que lo quiera de verdad. Como de cosutmbre, tardará porque tengo unos cuantitos por delante. Pero seguro que cae. Me gusta por el drama que mencionas. No me llama por los zombies y el terror en sí, sino por aquello de lo que son capaces los humanos por sobrevivir. La locura y el terror y sus efectos. Y encima en España. Eso debe ser cuiroso, que casi siempre la literatura de este estilo había sido extranjera, creo.

    Un megabeso. Sigue con tu arte, que es grande. Macu.

    Nos leemos. :)

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  5. Así da gusto leer una reseña, qué arte tienes jodia XD

    Te quieres creer que con lo que me gustan las pelis de zombis todavía no leí ninguna novela del género?? fuuuu >.<

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  6. Tú si que sabes hacer esto. Leer tus reseñas es como estar metido en una historia, y te quedas con ganas de saber más.

    Un beso

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